Es cada vez menos común ver partidos del América en donde no se habla de Guillermo Ochoa como uno de los principales jugadores de las Águilas, ya sea que este equipo gane, pierda o empate.


Hoy se volvió a demostrar el aporte que hace Memo a este equipo, que por lo tanto demuestra exagerada fragilidad en defensa (sino no sería siempre indispensable el portero para definir los resultados del equipo); ahora fue el Puebla quien puso a prueba a este arquero que ya debería de estar en estos momentos jugando en uno de los principales clubes de Europa.

No, no soy americanista (soy chiva, por si acaso jajaja), pero hay que admitir que éste es el mejor jugador mexicano actualmente jugando en nuestro país.

El resultado de hoy entre América y Puebla en el Estadio Azteca fue un empate sin goles, sólo porque el árbitro no marcó un claro penal a favor de los camoteros, y porque Ochoa tuvo unas atajadas impresionantes, como ya es costumbre. Sobretodo la última que hizo en el partido tras un cabezazo hacia una esquina inferior de la portería. Ochoa quién sabe cómo se lanzó hacia abajo y detuvo el tiro que iba directo para ser gol.

No cabe duda, pues, de que este jóven portero ha sustituído a Cuauhtémoc Blanco en el equipo capitalino. Si antes se hablaba de una dependencia del América hacia el “Cuau”, ahora no cabe duda de que la moda es la “memodependencia”, una moda que durará hasta que finalmente la directiva lo suelte y logre irse al Manchester, Milán, Arsenal o cualquiera de esos clubes que lo tienen considerado para refuerzo.


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